Instruir para la deshumanización y la intolerancia (I)

Parece que a Chesterton le preocupaba lo mismo que a muchos de nosotros: ya no es tan importante el contenido verdadero, bueno y bello de lo que se lee, como que se lea cada vez con mayor velocidad. Ser más eficaz en un mundo menos humano, con menos ideas, con menos reflexión. Un mundo que se deshumaniza al educar a la gente en función de lo que pide el mercado, y que no tiene tiempo para detenerse y pensar, que carece de espacio vital para ensanchar el espíritu con las letras y pensamientos que ofrecía la tradición clásica.

Puedes leer el resto del artículo publicado el 17 de julio de 2017 en Posición.pe

How to survive in a post-truth world

Paradoxically, lying is not necessarily definitive of post-truth discourse. To tell a lie one must intend to deceive. For the liar, truth is valuable – that’s the very reason why he wants to manipulate it. As Groucho Marx said, “The most important thing is honesty. Once you can fake that, you’ve got it made.” Keyes says that the direct consequence of post-truth is, unsurprisingly, “post-truthfulness”. Post-truthfulness is a distrust of public discourse, not because of the content, which could be true and even scientifically demonstrated, but because of a belief that all words serve a hidden agenda. As a result, no one expects politicians or governments to tell the truth.

Full article in Mercatornet

Mentira y desatención en la era de la posverdad

La consideración pragmática de la mentira ha contribuido a popularizar la siguiente idea: no decir la verdad es perjudicial para el que miente. Esto es cierto. Pero, a la vez, esta idea implica que podemos hacer cualquier cosa con la verdad. La verdad sería algo que está al alcance de nuestras manos, y que podríamos usar del modo que mejor nos convenga. No decir mentiras sería una simple cuestión de conveniencia. La forma de utilizar la verdad de un hecho estaría regida bajo la fuerza de nuestros intereses. Bajo este punto de vista, la honestidad no sería más un valor que podríamos admirar, sino simplemente el estatuto que alcanzan quienes son más astutos en nuestra sociedad.

Puedes leer el resto del artículo publicado el 05 de enero de 2017 en Alfa y Omega

La era de la posverdad

Pensar que la verdad puede ser asesinada puede dejarnos perplejos, pero esto ha venido ocurriendo para el caso de su valor en la sociedad. Por este motivo la cuestión de la posverdad no es superflua. Para Keyes el problema radical es que podemos vivir gobernados por ella, y participar activamente en su dinámica sin darnos cuenta. Esto se daría a través de una actitud derivada de la justificación de nuestras propias mentiras, y por acostumbrarnos a vivir en un ambiente en el que se discrimina la verdad en función de los intereses personales. Esto puede ocurrir cuando no reflexionamos sobre las fuentes de las noticias que consumimos o, en una visión más amplia de las circunstancias, cuando apartamos la mirada ante aquellos puntos de vista que nos desagradan. A veces, huimos de todo esto sin detenernos a pensar en cómo se pueden ver las cosas desde otra perspectiva, simplemente porque no queremos ser engañados, como si todo lo que no coincidiera con nuestras ideas pudiese catalogarse de propaganda engañosa.

Puedes leer el resto del artículo publicado en febrero de 2017 en la revista Palabra.

La muerte del inocente e indefenso (II)

Legalizar el aborto es (…) establecer leyes injustas que permiten la eliminación de humanos bajo unos criterios discriminatorios. ¿Cuáles son esos criterios? Las causales para permitir el aborto que se han intentado introducir en todos estos años [en el mundo]. La legalización del aborto hace que todos los seres humanos en estado embrionario, que caen bajo estos criterios de selección, sean susceptibles de ser condenados al cadalso antes siquiera de haber visto la luz. Podrían ser ejecutados por los más fuertes, apoyados en un marco legal que justifica la destrucción de inocentes e indefensos, muchas veces bajo la pueril consigna de “la elección sobre el propio cuerpo”.

Puedes leer el resto del artículo publicado el 11 de julio de 2017 en Posición.pe

La muerte del inocente e indefenso (I)

La muerte de inocentes nos lleva a buscar responsables. Llegamos a la conclusión de que esto debe evitarse. Este anhelo de todas las personas que aman la paz se plasmó en 1948 de un modo singular en el tercer artículo de la declaración universal de los derechos humanos: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. Esta es la expresión que nace del deseo humano de que las personas no se conviertan jamás en el instrumento de intereses ajenos y que Kant –gran intelectual de la modernidad– buscó materializar a través de una máxima, hace más de dos siglos: “obra del tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como un fin y nunca solamente como medio”. Para él la dignidad implicaba no usar la vida de otro ser humano para alcanzar fines particulares.

Puedes leer el resto del artículo publicado el 02 de mayo de 2017 en Posición.pe

Un verdadero reto por la paz

Los inicios de varias guerras de las que ha sido testigo la humanidad han acumulado una cierta cantidad de resentimiento y enemistad. En tales ocasiones, el velado odio se ha justificado con razones de supervivencia bajo el estandarte de alguna ideología (nacional, económica, racial o religiosa). Pero, también hay que decirlo, ha sido en situaciones provocadas por el odio donde ha resaltado el heroísmo de personas generosas que en medio del fragor de enfrentamientos no deseados salvaguardaron vidas inocentes, o símbolos que encarnan no solo la identidad de un pueblo, sino que van más allá hasta formar parte de la propia identidad personal. El odio no se expresa solo en las guerras, pero no parece cabernos la duda de que éstas son su más cruda y terrible consecuencia.

Puedes leer el resto del artículo publicado el 28 de febrero de 2017 en Posición.pe