En la India, al este de Nueva Delhi, se alza el vertedero de Ghazipur landfill, una auténtica montaña de residuos cuya magnitud ha llegado a compararse, por su tamaño, con el mismísimo Taj Mahal.
Inaugurado en 1984 como solución provisional para la gestión de desechos de la capital, debía clausurarse en 2002, cuando alcanzó su capacidad máxima. Sin embargo, nunca se cerró. Desde entonces ha continuado creciendo sin un control efectivo, convirtiéndose en un símbolo dramático de la crisis urbana de residuos.
Al pie de esta colina artificial de basura —que aumenta día tras día— se extiende un barrio de chabolas, un slum, como se denominan en la India estos asentamientos marcados por la pobreza extrema. Allí, la recogida y clasificación de desechos constituye el principal medio de subsistencia. Hombres, mujeres y niños rebuscan entre los residuos para recuperar materiales reciclables que luego venden por unas pocas rupias.
Lo que para unos es simplemente basura, para otros es la única posibilidad de sobrevivir y alimentar a sus familias.
Puedes ver el vídeo en YouTube a continuación: India: Ghazipur, bajo una montaña de basura.


