El transhumanismo, como cruce de filosofía, ciencia y teología, presenta tanto promesas de mejora como riesgos de deshumanización. Ricardo Mejía Fernández, en su obra "Transhumanismo integral", critica el "transhumanismo parcial" por su reduccionismo y propone una integración de técnica, ética y trascendencia, enfatizando la importancia de la vulnerabilidad humana y la aceptación de nuestras limitaciones como motores del progreso auténtico.

