Acaba de publicarse en EUNSA el libro Alasdair MacIntyre y la modernidad, un volumen colectivo que ofrece una lectura rigurosa y actual del pensamiento moral de uno de los filósofos más influyentes del último siglo. La obra aparece, además, en un momento especialmente significativo: pocos meses después del fallecimiento de MacIntyre, cuando su legado intelectual comienza a ser releído en clave de conjunto.
Uno de los diagnósticos más conocidos del filósofo escocés —y que vertebra el libro— es que la modernidad moral se caracteriza por desacuerdos racionalmente irresolubles. Hablamos continuamente de justicia, derechos o deberes, pero carecemos de un marco compartido de racionalidad práctica que permita fundamentar esos juicios. El resultado es una cultura moral fragmentada, dominada por el emotivismo: la convicción, más o menos explícita, de que los juicios morales expresan preferencias subjetivas.
Frente a esta situación, MacIntyre propone recuperar una ética de las virtudes arraigada en prácticas sociales concretas, en narrativas de vida y en comunidades capaces de sostener bienes comunes. Esta propuesta no es una reconstrucción nostálgica del pasado, sino una alternativa realista al empobrecimiento moral contemporáneo.
El libro desarrolla esta perspectiva desde varios ángulos complementarios. Por un lado, revisa la crítica macintyreana al proyecto ilustrado y a la pretensión de fundamentar la moral prescindiendo de la teleología. Por otro, subraya la importancia de la vulnerabilidad y la dependencia como dimensiones constitutivas de la condición humana, especialmente a partir de Dependent Rational Animals.
Desde este horizonte emerge una virtud clave: la justa generosidad, entendida como articulación de justicia, misericordia y amistad. La ética del cuidado no aparece aquí como una corrección sentimental de la justicia, sino como una exigencia racional inscrita en nuestra forma de vida compartida.
Alasdair MacIntyre y la modernidad no es solo un libro sobre un autor, sino una invitación a repensar los fundamentos de la ética contemporánea. En tiempos de polarización moral y de escepticismo normativo, la propuesta macintyreana sigue siendo incómoda, exigente y profundamente actual.



