La vulnerabilidad no puede quedar en visto

El pasado 12 de marzo se publicó en Diario de Navarra el artículo de opinión titulado Cuando la vulnerabilidad queda en visto, a propósito de la historia de Carlos Ardanaz, enfermo de ELA, cuyo caso ha suscitado un intenso debate público en Navarra.

El artículo no pretende entrar directamente en la discusión jurídica o moral sobre el final de la vida, sino desplazar la mirada hacia una cuestión previa y, en cierto sentido, más incómoda: qué sucede en el largo proceso de la enfermedad, en el desgaste cotidiano del cuidado y en la distancia que a veces aparece entre lo que las leyes prometen y lo que las personas realmente reciben.

Historias como la de Ardanaz ponen de manifiesto algo que la filosofía moral contemporánea ha recordado con insistencia, especialmente en la obra de Alasdair MacIntyre: los seres humanos no somos individuos autosuficientes, sino animales racionales dependientes. La vulnerabilidad no es una excepción marginal en la vida humana, sino una dimensión constitutiva de nuestra existencia. Todos atravesamos etapas de dependencia: la infancia, la enfermedad, la discapacidad, la vejez. Y en esos momentos nuestra vida depende, de modo muy concreto, del cuidado de otros.

Desde esta perspectiva, la justicia de una sociedad no se mide únicamente por la coherencia de sus principios o por la calidad de sus leyes, sino por su capacidad real para sostener a quienes viven en condiciones de mayor fragilidad. Cuando la respuesta institucional llega tarde, o no llega, la vulnerabilidad corre el riesgo de quedar exactamente así: reconocida en el discurso, pero insuficientemente atendida en la práctica.

La publicación de este artículo quiere contribuir a una reflexión más amplia que atraviesa buena parte del trabajo que desarrollamos en ethics.live: la necesidad de pensar la ética desde la vulnerabilidad, el cuidado y la interdependencia, y no solo desde la autonomía.

Porque una comunidad se define, sobre todo, por lo que sucede cuando alguien necesita ayuda.

Puedes leer la publicación en la página web del Diario de Navarra.